miércoles, 14 de julio de 2010

Llamadas públicas

Todos los días, como buen ciudadano a pie, tomo la combi para trasladarme. Miro a través de la ventana para distraerme del estrés del transporte urbano. Quién no? Luego, aprovecho la distancia para ponerme a leer. Sí, yo sí puedo leer en una combi.

Sumergido en la lectura, escucho a lo lejos una discusión, conversación. -Wtf?!- Entonces, veo que una chica, algo “chic”, con celular zapito en mano, sube a la combi con un continua conversación acerca de quién sabe qué con quién sabe quien. Sí, tenía el altavoz “encendido”, y la voz de la contraparte era escuchada -de manera incómoda- por todas las personas dentro de la combi. Se sentía clarísimo el reojo de todos los presentes viéndola sentarse y acomodarse, sin dejar la “intrigante” conversación. Hablaban de una tercera conversación, cada frase terminaba con un “manyas”, no faltaba un “weona”, más un continuo “alucina”. Qué asco de lenguaje!

A quién miércoles le interesa tú conversación? Tú, chica o chico “chic”; acaso no sabes que existe un respeto por el derecho a la intimidad el cual implica un espacio de “auto-retiro” –…pues no, no sabes-, de introspección que cada persona realiza en sus momentos de soledad. Sí “weon(a)”, en la combi también existen estos espacios, creados por la misma gente, por cada persona, que se pone a pensar en sus cosas, a imaginarse cosas, a pensar en las posibles soluciones a sus problemas, en lo que tiene que hacer durante el día, y un interminable etc. “Manyas”?

Por último, me importa un pito cómo hables y tu manera de hacerte entender. Lo que no podemos tolerar es esta intromisión. Nada cuesta hablar por el auricular, o bajar el volumen y tu el tono de tu voz. O sea, mientras que encima tenemos que soportar la extasiada forma de conducir del chofer, el desesperado grito del cobrador llamando pasajeros que ni siquiera existen en el improvisado paradero, la contaminación, etc. Tenemos que soportar tu hilarante e “interesante” conversación?

 

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