domingo, 12 de septiembre de 2010

Una vida de títulos, clichés conyugales

Cuando uno es chico, niño, los títulos (entiéndase categoría, posición, situación, conyugal) de las personas les son indiferentes. Una mujer mayor siempre le será una “señora”, lo mismo con los “señores”, los “jóvenes”, “novios”, etc. Sin embargo, cuando creces cada cosa va teniendo sentido y su lugar -y no-.

Cuando pasas la adolescencia, y le dices a la una tipa que “te vacila y quieres con ella”, si te acepta entonces tendrás el título de ser su “enamorado”. Luego, si todo marcha bien, pueden ocurrir varias cosas: la primera es que quieras formalizar la relación y pedirle que se case contigo, para ello irás con tus viejos a hablar con los de ella y hacer la respectiva “pedida de mano”, lo que tu vieja llamaría: formalizar tu matrimonio; a partir de ese momento, si los viejos aceptan, pasarás al siguiente level que será ser su “novio”. La segunda, es que formalices tácitamente la relación y empiecen a vivir juntos, lo que te llevaría a ser conocido como “su pareja” (la gente mayor les dice: “su marinovio”). Lo tercero, es que si tienen hijos sin haberse casado entonces pasarías directamente a ser su “marido”. o el “papá de sus hijos”, ésto último lo usan mayormente las “parejas” que se han separado.

Por otro lado, si llegas a casarte, entonces serás el “esposo”, ésto se usará durante el resto de tu matrimonio; sin embargo, el título de “marido” recién se empezará a usar cuando tengas relaciones sexuales con tu pareja, este título se alterna de vez en cuando con el de esposo, sin que la gente haga mayor caso. Luego si la mujer nunca se casa, nunca será “señora” sino que conservará el grado de “señorita”. Y si el hombre no se casa? (…).

 

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