viernes, 8 de octubre de 2010

Sobre los triunfos

El Perú acaba de recibir una gran noticia: Mario Vargas Llosa ha ganado el Nobel. Todos contentos, todos felices, todos orgullosos de que “Don Mario” sea peruano, porque eso lo convierte automáticamente en un reconocimiento para todos, para el país; incluso, algunos lo atribuyen hasta para latinoamérica. Sin embargo, posición que respaldo, como bien han mencionado algunos otros, se trata de reconocimiento personal, a una carrera llena de luchas y persistencias.

Dejémonos de atribuirnos triunfos que no son nuestros, menos aún cuando no hemos tenido influencia alguna para que se lleve a cabo. Basta de ser mediocres. Basta de cogernos de ésto para realizar comparaciones tan estúpidas como el desempeño de este escritor con otrao que no tienen o no han tenido éxito de tal comparación. Es absurdo, es lo que vende. Tenemos la mala costumbre de tirarnos encima del trofeo una vez que otros los han ganado ante nuestra indiferencia. Parásitos.

Con ello no estoy diciendo que no nos permitamos emocionarnos por los logros de este personaje de nuestra historia; en lo que no estoy de acuerdo es que lo atribuyamos al país. El éxito es de Vargas Llosa, así como, objetivamente, cada éxito nuestro nos pertenece a nadie más que a nosotros mismos. 

 

No hay comentarios: