jueves, 18 de noviembre de 2010

Verano is coming.

Hubo un tiempo en que iba seguido a la playa. De pequeño con mi madre, me llevaba los fines de semana, durante las vacaciones del colegio. No recuerdo los detalles, sólo sé que iba con ella y mi hermano. Pasaron los años, y de pronto la arena húmeda y fría empezó a incomodarme, las algas pegadas al cuerpo al salir del agua fría me empezó a parecer de lo peor.

Pasaron los años, comencé la universidad y la salida con los amigos, las chicas, etc. La playa comenzó a tener otro sentido, pero aún sin llamarme la atención de sobremanera tal como para tomar la iniciativa y armar una salida. No fue hasta que enrumbé un par de veces a las playas del sur de Lima con unos amigos y amigas. La pasé bien, me divertí dentro y fuera del agua, pero seguía incomodándome la arena bajo mis pies.

Con mi papá, caí de casualidad en una playa muy famosa al norte del Perú. Meses después, regresaría nuevamente con unos amigos. En esa ocasión la pasé de lo mejor, esta playa era totalmente distinta, nadé como si nunca más lo volviera hacer, el agua era cálida -fue lo que más me gustó-, el clima perfecto. No he vuelto a regresar, y al parecer pasará un buen tiempo hasta que vuelva a sumergirme nuevamente.

Mientras tanto gozaré de mi clima preferido. El frío intenso.

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