viernes, 11 de octubre de 2013

Sentimiento de retorno

Regresar a Lima me causa conmoción y extrañeza a la vez. Todo comienza dos días antes del viaje, ya comprado el pasaje por supuesto. Me gusta hacer el “Check-in”, verificar que todos mis datos estén correctos, que la fecha y hora correspondan al ticket, y sobretodo: elegir mi asiento. Suelo preferir el lado de la ventana y el lado izquierdo del avión. Me gusta ir en medio, encima del ala, siempre me digo “por si acaso”.

Siempre he creído que un avión es uno de los transportes más seguros que hay.

Go into the airport and buy tickets for a random flightUna vez hecho el check-in, voy revisando y alistando la maleta de 23 kilos que me permite la tarifa elegida al momento. Usualmente suelen aceptarme dos maletas grandes, pero también hay de las que tocan un sóla. Personalmente, prefiero una. No sólo por la comodidad de saber que llevo “sólo una”; sino que además el peso que cargo es menos. Prefiero utilizar el menor tiempo posible para estos tipos de trámites viajeros.

Me gusta ir 3 horas antes del vuelo, no porque la aerolínea lo indique; sino porque me gusta disfrutar del tiempo en el aeropuerto. Me gusta el sabor de las despedidas, los reencuentros, y más que todo admirar los despegues y aterrizajes. Imaginarme la emoción de las personas al sentir que su avión ha tocado tierra –o comienza el vuelo-, y estarán pronto al alcance de los abrazos y besos.

Lo mismo siento yo.

He canalizado los sentimientos para despedirme o saludar, siempre soy consciente que cada uno son nuevos comienzos, que son aventuras por desarrollar. Con muchas ganas y mucha fuerza para que todo salga bien, y bien es que se haga conforme a lo que nuestro corazón y bienestar demanden. Sólo así me siento tranquilo. Seguro.

Ubico la puerta de embarque y espero. Mientras lo hago, disfruto mucho de la lectura, y la fotografía. Aunque soy un fanático de este estado, trato siempre de aprovechar al máximo ese tiempo para mí: pienso, imagino, y proyecto.

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@diegoganoza

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