sábado, 9 de noviembre de 2013

No leas esto por obligación

Hay palabras en este mundo que de sólo escucharlas o verlas, nos causa pereza y pesadez. Palabras que conocemos perfectamente su significado, y por lo tanto asumimos su carga sin haberla asimilado. Palabras como “leer”.

Desde pequeños nos obligan a leer. Cuando nos imponen una actividad es difícil que la hagamos con gusto y de buenas ganas. ¿No es así? Obligarnos significa para nosotros no sólo imposición, sino que además comenzamos a rechazarla. Con esto último no estoy diciendo que no se debería leer, a lo que voy es que podríamos cambiar esta obligación por una necesidad.

Cuando nosotros necesitamos algo, vemos la forma de conseguir satisfacer lo anhelado. No importa el costo, porque querer es poder, y qué mejor motivo que aquello que necesitamos; y más aún, que disfrutamos.

LibLa lectura, una vez asimilada (de obligación a satisfacción) ha cobrado, en muchos casos, una buena cantidad de nuestro tiempo y energía, que bien podríamos haberlos aprovechado si el enfoque inicial del que partimos hubiera sido otro.

Comprender una lectura que nos gusta, nos desestresa y distrae, incluso más que escuchar música, disfrutar una taza de café, e incluso una caminata (el sexo no está dentro de la lista, no se preocupen). Estoy siendo objetivo, no estoy desvalorando estas últimas actividades con la lectura.

Leer y disfrutar de una lectura hace que nuestro cerebro se mantenga joven. La actividad neuronal que se genera dentro: razonamiento, imaginación, etc. Son el gimnasio perfecto para que la fortaleza de nuestro cerebro perdure cuando ingresemos a una edad avanzada, ya que es como cualquier otro músculo de nuestro cuerpo, su edad y mantenimiento dependerá de la forma cómo lo utilicemos.

Finalmente, leer nos ayuda a desarrollar nuestra empatía. Habilidades como al empatía, son de aquellas que en nuestra sociedad hace muchísima falta. La empatía nos ayudan a identificar mental y afectivamente el estado de ánimo del otro: “ponerse en los zapatos del otro”, como dice el dicho.

Espero que con este post, podamos ver una manera distinta el desarrollo de la lectura, y por ende nuestra comprensión de aquello que se nos comunica. Ya que, en un mundo donde la tecnología ha llevado a otro nivel la masiva forma de comunicarnos, entender lo que recibimos, nos ayudará a ser selectivos y a controlar mejor los canales que nos sirven de fuentes: para nuestra distracción, estudios, trabajos, etc.

¡Hasta el siguiente post!

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@diegoganoza

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