domingo, 18 de enero de 2015

BARCELONA Y YO






Barcelona, luego de Lima, es una de las ciudades en las que más tiempo he pasado. Allí estudié, trabajé y viví durante más de dos años -además cuento el tiempo que voy, dejando ciertos meses-.

En un comienzo, las cosas no fueron fáciles. Sí, como en todo. Barcelona, además de ser una de las ciudades más emblemáticas de España, es también el centro de la cultura catalana. Y como cultura, posee características propias que la definen y diferencian del resto de España. 

Como Comunidad Autónoma, Cataluña posee entidades estatales propias a su Gobierno y administración. Una de las cosas que como extranjero debes hacer es aprender el idioma. No es obligatorio, pero si posees un respeto e interés de integrarte a una sociedad que se encuentra a puertas de recibirte, para mí al menos, es importante. Para ello existen instituciones que brindan gratuitamente clases del idioma Catalán; además hay actividades culturales promovidas por los mismos Ayuntamientos que ayudan a esta integración. 

Además del idioma, para mí fue muy significativo aprender y conocer sus costumbres gastronómicas. Sabemos bien que para cada país, la comida de origen siempre -o casi siempre- será la mejor del mundo. Con la comida en Cataluña aprendí que cada plato de comida -especialmente los típicos- tienen lo suyo, tienen una personalidad propia. Entendiendo así que ninguna comida es mejor que otra, sino que son simplemente distintas. 

“El mejor vino, siempre será el que más te guste”.

Sólo se quiere lo que se conoce. El resto son rumores. Es importante salir y conocer qué hay más allá de los grandes bloques que se conglomeran en medio de la ciudad, y atreverse a conocer los pueblos, y otras ciudades importantes, que juntas articulan la cultura Catalana. Es una experiencia única. Las realidades de cada pueblo y la forma particular que poseen de pronunciar y usar el idioma y las costumbres sociales, es verdaderamente interesante.

Pienso que lo que hice con Cataluña, debe hacerse con cualquier sociedad nueva -para uno mismo- que  se visita o se conoce. Aprender, observar, y difrutar son puntos importantes para poder sacar el máximo provecho a esa experiencia de vida llamada: Intercambio Social. 

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